sábado, 28 de noviembre de 2015

Tardes de domingo...


Tardes de domingo


A veces me pregunto, ¿alguna vez dejaré de estar estudiando y simplemente disfrutaré del buen tiempo que hace? Porque si por lo menos lloviera, estuviera oscuro... pues podría no hacer otra cosa que estudiar. Pero, nada, aquí estamos "yo y mis apuntes" "mis apuntes y yo". Un día en el que me vienen a la mente actividades de diversa índole, menos ponerme con mis temas. ¿Cómo hace toda esa gente que sin tener trabajo, ni dinero, ni na ni na, se pega unos viajes por todo el globo, se saca cuatro carreras, tiene tiempo para estudiar y yo me tengo que encerrar e aislar con sólo la compañía de mis apuntes?
La verdad, es que mirándolo así, es triste. Aunque más triste es, entrar en cualquier red social, ver los estados de esos amig@s virtuales que se han cruzado por tu vida en algún momento dado, y se pegan la vida "padre". Luego regresas a tu realidad, a tus apuntes, a tu dropbox que lleva horas sin actualizar, las visitas del blog... y piensas... "Necesito un suicidio de chocolate".Las cosas están complicadas incluso para un opositor.

Así que, aunque has estado analizando técnicas de estudio diferentes para aprovechar al máximo  tu tiempo de estudio, el tiempo no te da, puesto que cada día no te da para hacer prácticamente nada; analizas los pros y los contras, aún sabiendo que para tu familia has rendido lo mínimo y estás pasando el tiempo; coges los cascos, pones la repetición de la canción que más te ha gustado en esta semana, coges uno de esos libros entretenidos en los que apenas hay que pensar en nada y... a disfrutar del domingo, que mañana es lunes, y todo el mundo sabe que los lunes son los días en los que todo se ve de una manera diferente.



¡¡FELIZ DOMINGO!!


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sábado, 21 de noviembre de 2015

Qué hacer cuando no sabes qué hacer

Qué hacer cuando no sabes qué hacer


Querido diario (vale, muy querido no es cuando has pasado de esta nomenclatura hasta hoy, en fin...):

Hoy ha llegado un punto en el que el bloqueo mental ha sido máximo. Bueno, puede que ese bloqueo mental haya ocurrido varias veces a lo largo de este mes, pero... he tenido qué reaccionar. 
El problema, es que llegado a este punto, estás tan concentrada en lo que tienes que hacer que cuando decides un día no hacer nada piensas... ¿y ahora qué hago? Así que pasa lo siguiente, te quedas pensando para tus adentros:

  • ¿Y si voy a andar? Malo, plan incorrecto, eso supone esfuerzo físico y se supone que debes tomártelo de relax.
  • ¿Y si voy a tomar algo? Fallo en el sistema, no hay ingresos suficientes como para ir malgastándolos en cualquier cosa, ¿recuerdas esos pantalones que debías reponer...?
  • ¿Y si voy a comprar esos pantalones...? Error, supondrá una tarde perdida de malestar emocional, ¿no te acuerdas de que las tallas no son reales y tu culo ha aumentado de tamaño?
  • ¿Y si preparo unas magdalenas? Imposible, tu culo ha aumentado de tamaño ¿no lo recuerdas?
  • ¿Y si dibujo? Uhmmm interesante, próxima semana. Te has olvidado los lápices y ese bolígrafo es para tus apuntes... ¿piensas gastarlo en un dibujo que te puede salir mal? Descartado.
  • ¿Y si veo una película entretenida? Interesante si tuvieras un lector de usb que te lo leyera... Pero como no has querido actualizarte o comprar uno es lo que toca. Tampoco.
  • ¿Y si lo veo en el portátil? No es comparable a verlo en el sofá con una mantita, ¿no estás ya harta de tanto ordenador? ¿No ha sido suficiente? Dolor de cabeza a los pocos minutos... Innecesario.
  • ¿Y si juego con Chispa? Plan suprimido, ¿tú has visto las locas ganas que tiene de moverse para jugar con su dueña? Tiene más actividad un cactus que tu perra cuando está cómoda durmiendo en su colchón- cama. Más que descartado.
  • ¿Y si hablo con mi familia? Ni planteárselo, están en modo ausente y muerden. Tienen menos ganas de hablar que durante todas unas vacaciones de verano. ¿No has pillado cuando te decían que no querían hablar hoy, porque estaban trabajando en sus cursos de manualidades y cotilleando con sus compañeras de labor? Pues eso, no quieren hablar salvo para preguntarse a sí misma y autocontestarse a continuación, "¿sabes con quién me encontré?" Lo cual resulta apasionante, descartado 5 veces.
Como consecuencia, ha pasado la mitad de la tarde, mi perra me mira suplicando que no la haga moverse de su posición inicial, mi familia está a su aire, y yo no sé qué hacer. Mientras, mis apuntes me observan en silencio desde la mesa de estudio. Me acerco, no puedo evitar su llamada. Los cojo y vuelvo a mi rutina diaria. ¡ Qué triste y aburrida es la vida del opositor!

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martes, 17 de noviembre de 2015

Mi perra está demasiado relajada, ¿qué hago?



Chispita, Chispa...


Hace un año y unos meses llegó a nuestro hogar un nuevo habitante, Chispita o Chispa, una grifoncilla de color canela (que reconoceréis por otro post).

La verdad es que es una perrita peculiar, con algunas similitudes al resto de habitantes de mi mundo. Es algo comilona, como la hermanísima, y con algo de genio, como mi Santa madre. Pero, respecto a mí... creo que tiene algo, pero estamos buscando lo qué.

Lo que sí es todo un personaje. 

Presuntamente, cuando traes a casa un perro para hacerte compañía es para que te acompañe a andar, corra contigo, conozcas gente, disfrutes de la naturaleza... es decir, que tenga cierta actividad física. La realidad es otra, o por lo menos no ocurre lo mismo con Chispita.

Para Chispa, su vida ideal sería estar durmiendo en su cama perruna al lado de la cocina de leña, en invierno, o tirada al sol todo el día, en verano. Con la única actividad física que consista en... 1º Desplazarse al comedero a beber o comer y 2º Salir al exterior para hacer sus "cosillas". Para todo lo demás, sería un esfuerzo extra demasiado innecesario.


Sin embargo, todos sabemos que de vez en cuando tiene que aparentar que se mueve algo, por eso de agarrotarse las patas y los huesos, así que sobre las 19.30 decide activarse, realizar unas cuantas carreras, saltos y mordeduras hacia tu brazo, que duran aproximadamente 30 minutos, suficientes, para volver a regresar a su cama/ posición inicial y dormir.

Teniendo en cuenta que el año tiene 365 días y que pasa la mitad del tiempo así, querido lector, se te pasaría por la mente una pregunta, ¿estará deprimida? ¿enferma? Para nada, la respuesta a tus preguntas es, tras observarla el tiempo prudencial, vaga. Le gusta comer y dormir; mientras que cualquier esfuerzo físico le supone un trauma.
Así, que, como consecuencia, he decidido tomar medidas, ya que cuando tienes un perro es para que  ambos seáis felices, con la respectiva calidad de vida, y que se realicen ciertas actividades juntos o por lo menos, acto de presencia. Como consecuencia nos estamos preparando para comenzar a ir a correr. Porque esto del running parece que está de moda, y es una buena forma de salir de nuestra zona de confort.

¿Logrará activarse o seguirá preparando las oposiciones conmigo desde su cama?

Continuará...


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domingo, 15 de noviembre de 2015

No me toques los huevos...


No me toques los huevos...


Día 11 de noviembre, hora indeterminada.

 Me dirigí sigilosamente a mi nevera, situada en la cocina, cerca de una ventana. No sabía a lo que me exponía. Quería hacerme una tortilla francesa, no española, francesa.

De repente, todo ocurrió muy rápido. La revuelta me dejó sin poder reaccionar. 

Un par de huevos me atacaron rápidamente y no pude hacer nada.
Lo huevos de perdiz corrieron a esconderse entre el tomate frito.

Jamás podría suponer lo que sucedería tras esto, me miraban atentamente desde la huevera.

Pero debía de haber tomado medidas cuando hace unos días un huevo trató de huir. Sin embargo, el culmen de la situación fue el día 10 de noviembre, cuando uno de ellos intentó una huida sin retorno, saltó de la cesta, donde se encontraba con más rehenes, y sucedió lo inesperado, un charco amarillo a la puerta del frigorífico era testigo de la tragedia.

A partir de ahí, la rebelión fue en cadena.

Escogieron un día de otoño con una temperatura media. Los más fuertes me rodearon, inhibieron mi tenedor y mi sartén "made in China". Tras esto, unos huyeron buscando una salida, otros quedaron postrados en medio de la cocina. Cuatro saltaron en dirección a la sartén y perecieron al instante. No se pudo hacer nada por salvaguardarlos.

Todavía quedan restos de la masacre. 

Al poco del estallido de la revuelta, desde la nevera, me observaban. Sus condiciones para establecer el orden y que reinara la paz en mi cocina, eran claras y sencillas: mejores condiciones de vida y una muerte digna. 

Acepé sin dudarlo.

Ahora sigo teniendo miedo y lo saben. Todo puede volver a suceder.

Me observan desde la nevera con detalle.
Ya no ha sido la misma relación que cuando llegaron, las tortillas dejaron de saberme igual.

Hoy quiero hacerme unos huevos fritos... No sé a qué me enfrentaré cuando los vea y abra la nevera.

 ¿Hasta cuándo será posible soportar esta situación?
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lunes, 2 de noviembre de 2015

Como pez en el agua


¡¡Como pez en el agua!!


Suelo ser una persona que le gusta hablar, hablar y hablar mucho; pero hay ocasiones a las que a una le dan ganas de desaparecer, estar en su mundo y obviar todo lo que no tenga que ver con tus cosas, sin ninguna razón en especial.
Sin embargo, cuando un día haces este tipo de comportamiento siempre tiene que venir alguien a hacerte preguntas porque se encuentra aburrid@, quién no ha vivido este tipo de diálogo de besugos:

- "¿Qué te pasa?"
- "Nada".
- "Pues a ti te pasa algo".
-  "No me pasa nada".
- "¿Andas baja?"
-  "No, estoy bien".
- "¿Seguro?"
- "Sí".
- "Bueno..."

(3 minutos después...)

-"Estás muy abrigada".
- "No, estoy bien".
- "Me das calor".
- ¬ ¬
- "Deberías quitarte eso".
- "No quiero, estoy bien".
- "Mira que eres asona".
- "Estoy bien, déjame tranquila".
-  "Yo estoy sudando".
- "Pero, ¿yo me meto contigo?"
- "Mira que eres desagradable".

(1 minuto después...)

- "No sé cómo no te asas".

Y luego tú eres la pesada.....


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